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lunes, 25 de junio de 2012

Técnicas para superar el comer emocional

tecnicas para superar el comer emocional

Comer es más que la necesidad de alimentarse. ¿Cuántas veces nos hemos sentado a la mesa con nuestros seres queridos y el almorzar o cenar juntos ha sido la excusa para conversar y compartir? ¿Pero qué pasa cuando se come, y muchas veces en grandes cantidades, no ya para alimentarse sino para intentar encontrar otras cosas y expresar sentimientos? El comer emocional, además de ser un gran inconveniente para perder peso o conservar el adecuado, termina por hacerte sentir peor psico – físicamente. Sin embargo, una vez que te has decidido a cambiar, es una situación que puedes superar. Hoy veremos algunas técnicas que te ayudará en el proceso. 

Cuando identificas aquellos sentimientos y emociones que te llevan a expresarte mediante la comida, puedes empezar a tener mayor dominio sobre tus emociones y a manejarlas de otra manera. Estas son algunas situaciones que pueden llevarte a intentar reconfortarte mediante la comida:

**Estrés. Quizás te estrese tu trabajo, la relación con tu pareja o con algún familiar, u otro aspecto de tu rutina. La ansiedad o el temor que suelen generar contextos difíciles, pueden llevar a buscar en la comida una vía para disminuir la tensión o procurar satisfacción instantánea.

**Cambios. Ya sea que se trate del fin de una relación amorosa, el nacimiento de un hijo, terminar o comenzar un trabajo, sea cual fuere la situación, las nuevas etapas casi siempre nos movilizan emocionalmente conectándonos con distintos sentimientos y fantasías sobre nosotros mismos y el entorno. Todo ello puede llevarnos a buscar sentirnos mejor aquí y ahora mediante los comestibles.

**Tristeza. Cuando de repente te sorprende una mala noticia, quizás sientas que necesitas comer para alegrarte.

**Aburrimiento. Si en tu tiempo libre no encuentras nada que te divierta o sientes que tu rutina es monótona, posiblemente busques entretenimiento y compañía inmediata en la nevera. Más aún si sabes que tiene algo dulce dentro. 


Técnicas

* Alimentos que te ayudan. Además de comprar los adecuados para una dieta balanceada y respetar los horarios de las comidas, ciertos alimentos son especialmente útiles a la hora de controlar el estrés por sus propiedades tranquilizantes, tales como el apio, el espárrago, la lechuga y todos aquellos ricos en vitaminas del grupo B, como germen de trigo, patatas, levadura de cerveza o soja. 

* Mantén un diario de tus alimentos durante el día. ¿Qué ingieres? ¿Qué tan frecuentemente lo haces? ¿Cómo te sientes antes, durante y después? Poner toda esta información por escrito, es una muy buena herramienta de reflexión, ya que posibilita relacionar distintos aspectos y encontrar conexiones que no siempre es sencillo ver. 

* Siéntate y come tranquilamente. Además de ser beneficioso para la digestión y una invitación al disfrute, sólo comer tranquilamente sin hacer al mismo tiempo otra tarea, en especial aquellas que te requieran mucha concentración o incluso te preocupen, permite un mayor control sobre la cantidad de lo que ingieres.

* Invítate a realizar otra actividad. Comer lo que sea y cuando no tienes hambre no cambiará situaciones que te incomoden. Comprarte algo que te guste, conversar con un amigo o proponerte cualquier otro plan es una forma más eficaz y beneficiosa de entretenerte y mejorar tu humor. Adoptar esta actitud te permitirá ir sustituyendo el comer emocional por una conducta más conveniente. 

* ¡Ánimo! Cambiar viejas costumbres conlleva un proceso de aprendizaje y adaptación a hábitos nuevos. Siempre que aprendemos algo nos tropezamos en el camino, pero dichos tropiezos cada vez se van espaciando más hasta que dominamos, incorporamos y nos sentimos cómodos con lo nuevo. Lo mismo sucede con el comer emocional. No te castigues mentalmente si de vez en cuando tienes alguna recaída. Cuestiona ese momento, ¿por qué sucedió?, ¿qué estaba pasando por tu mente y cómo te estabas sintiendo respecto a eso? Si pones ésto por escrito, aquí también encontrarás vínculos y aspectos a analizar, que te serán útiles tanto para prevenir futuras recaídas como para considerar situaciones de tu vida desde una perspectiva diferente. Los tropiezos son momentos pasajeros, de los que incluso puedes beneficiarte si te detienes a pensarlos sin culpa.

Un grupo de apoyo o espacio terapéutico, es un gran aporte para este proceso de cambio, ya que permite beneficiarse de trabajar sobre ansiedades, ideas y emociones propias desde un lugar diferente y con la mirada de otros. Decidirte a superar el comer emocional, es un primer paso firme para mejorar tu calidad de vida.