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viernes, 10 de agosto de 2012

Barreras para los cambios positivos

barreras para los cambios positivos

Todos hemos transitado por situaciones, en las que necesitamos realizar cambios positivos a fin de superar consecuencias negativas de comportamientos inconvenientes. Sin embargo, existen diversas barreras que nos llevan a ir postergando esos cambios. Reflexionemos sobre algunas de las más frecuentes.

Muchas veces, las raíces de comportamientos e ideas inconvenientes acerca de nosotros, los demás y cómo nos explicamos las cosas, se encuentran en el relacionamiento con personas significativas de nuestro entorno con quienes convivimos o convivíamos diariamente. De ahí, que estos comportamientos estén tan arraigados y presentes en nuestra rutina que nos cueste verlos. 

La primera barrera para los cambios positivos, suele ser el no tener conciencia de su necesidad, lo cual en varias ocasiones va de la mano con el esperar que los demás cambien para que una situación mejore. Resulta útil recordar preguntarnos, ¿hay algo que pueda modificar en mi actitud para lograr mayor escucha y cooperación de los otros? Otras preguntas que aportarían a la reflexión serían por ejemplo, ¿qué palabras suelen emplear los demás implicados en la situación para describir tu actitud?, recordando experiencias previas con distintas personas en diferentes ámbitos de tu vida, ¿existe alguien a quien describirías de esa forma?

Contemplar la situación desde otra perspectiva e intentar abordarla diferente no es “perder”, sino poseer una flexibilidad necesaria para trazar estrategias nuevas en pos de alcanzar el mismo objetivo.

Otro obstáculo común para los cambios es el estrés, el saber que tenemos comportamientos que nos perjudican, pero sentirnos física y mentalmente exhaustos para intentar algo nuevo. Claro está que las recetas mágicas no existen, que cada objetivo que queremos alcanzar, cada transformación que queremos implementar, requieren dedicación y constancia. Pero, ¿qué efectos tendría continuar posponiendo cambios un día y otro? Mantener ideas y comportamientos desfavorables indefinidamente, significa un desgaste psico - físico mucho mayor, entre otras consecuencias negativas.

En la relación entre estrés y cambios, pueden encontrarse en varios casos dos factores comunes; el intentar siempre realizarlos sin ayuda, y los objetivos respecto a la situación actual. Pensar que siempre debes arreglártelas solo, es muy estresante a la vez que impide beneficiarte de la opinión y aporte de los otros, ya sean familiares, amigos y/o profesionales según el caso.

A su vez, las expectativas demasiado elevadas dan lugar a la frustración y ésta a su vez, fortalece la creencia de que los cambios no ocurrirán. Muchas veces, cuando analizamos una situación considerando sus partes, vemos que no es necesario transformar por completo todo lo que hacemos. En ocasiones, es más efectivo realizar una modificación no muy grande y ver cómo repercute en el entorno y en los demás, ya que cada una tiene efectos a modo de ondas expansivas. Si pretendemos realizar cambios muy grandes rápidamente, nos agotaremos y probablemente fracasaremos. Muchas modificaciones importantes, necesitan largo tiempo para producirse abarcando cambios pequeños. Analicemos entonces, la meta final y veamos qué objetivos a mediano y corto plazo podemos marcar.

Como varias situaciones en la vida, transformar comportamientos enraizados es una experiencia de aprendizaje. Puede que no todo lo que probemos sea exitoso, pero aprenderemos algo con cada intento. Luego de un primer momento de desazón natural, es importante evitar quedarse en ciertas actitudes que suelen surgir como restarle importancia al objetivo, o bien reprocharnos a nosotros o a los demás. ¿Qué haces entonces? ¿Abandonas tus intenciones o tras analizar el escenario calmadamente aprovechas la experiencia para planear alternativas?

A medida que devenimos concientes de nuestro papel en distintas situaciones, de que podemos generar cambios positivos sobre comportamientos inconvenientes, más cómodos con los cambios y más seguros nos sentiremos.