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martes, 19 de marzo de 2013

Rivalidad fraterna; entre roles, ensayos y padres

rivalidad fraterna entre roles ensayos y padres
El vínculo entre hermanos comprende importantes lazos afectivos, que en algunas ocasiones se traducen en cooperación, mientras que en otras aflora una lucha de intereses. En cierto punto, podemos decir que es una suerte de primer entrenamiento para la vida extra familiar, donde como seres sociales integraremos otros grupos, donde nos encontraremos con otros semejantes con quienes estableceremos relaciones intersubjetivas y recíprocas. ¿Qué papel juega en este primer escenario la conducta de los padres ante las peleas de los niños?
[Imagen: imagerymajestic/FreeDigitalPhotos.net]


Es en los primeros vínculos donde se experimentan fuertes sentimientos que hacen a la identificación con el otro, como amor, celos y también donde se encuentran los primeros espacios para trabajarlos. Si bien por lo general, las peleas entre hermanos responden a situaciones puntuales y pasajeras, lidiar con las emociones negativas de los pequeños suele cansar y a veces hasta frustrar, aún cuando procuramos establecer reglas equitativas para todos. 

Distanciarlos físicamente, invitarlos a respirar hondo y calmarse, de modo que dispongan de un cierto tiempo indispensable para alejarse mental y emocionalmente de la situación problema, es sin duda el primer paso para enseñarles a resolver conflictos de forma constructiva en lugar de actuar impulsivamente. Podemos guiarlos en un camino que los ayude a generar empatía y reforzar un relacionamiento armonioso, mediante la  cooperación, la invitación a ponerse en el lugar del otro y a expresar abiertamente lo que se piensa y se siente, respetando las preferencias y el sentir ajeno.

Bien sabido es, que las actitudes favoritistas incentivan sentimientos de inferioridad, rencor o comportamiento abusivo. No siempre es fácil poner sentimientos complejos en palabras, por lo que suelen traducirse en petaletas, hostigar o ignorar al hermano/a, entre otros. ¿Qué hacemos en la práctica para no avivar conflictos entre los niños que construyen su vínculo? ¿Qué esperamos de ellos? ¿Qué roles les adjudicamos? ¿Qué patrones de crianza llevamos a la práctica? ¿Solemos implementar métodos que nuestros padres aplicaban con nosotros?, de ser así, ¿cómo nos sentíamos en ese entonces?, ¿los aplicamos porque realmente pensamos que sean adecuados o porque nos parece que son los únicos que conocemos?

En un juego de identificación, diferenciación y roles, cada niño comienza a construir su única y propia identidad. Algo tan simple y no tan simple, como dedicar momentos de escucha, sentarse a conversar, darnos tiempo para conocerlos y trabajar juntos para generar el espacio psíquico que les permita construir su personalidad, es la puerta de entrada para entender y atender las diferencias individuales, así como necesidades que aunque puedan ser básicamente iguales a las de otros niños, la forma de satisfacerlas puede variar.

Si bien la rapidez de la vida cotidiana actual suele ser un inconveniente a la hora de atender los relcamos infantiles, incorporar frases sencillas como "lo conversamos luego", en lugar de decir un simple "no", es una herramienta más útil de lo que puede parecer a la hora de mantener una imagen disponible para los niños y hacerlos sentir merecedores de nuestro tiempo.