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lunes, 7 de julio de 2014

Indefensión aprendida: los pilares del cambio


¿Has escuchado alguna vez los términos indefensión aprendida o desesperanza aprendida? Haciendo referencia a uno de los tópicos más profundamente investigados en Psicología Positiva, la indefensión aprendida es un estado en que la persona aprendió a comportarse pasivamente ante los problemas, creyendo que no puede hacer nada para superarlos. El sujeto no responde, aún existiendo oportunidades de solucionar circunstancias perjudiciales y evitarse sufrimiento. El efecto limitante es enorme. La buena noticia es que la desesperanza puede superarse. ¿En qué consisten los pilares del cambio?
[Imagen: David Castillo Dominici/FreeDigitalPhotos.net]

** Factor psicológico

Las situaciones problemáticas que favorecen la adopción de una actitud pasiva, son muy diversas. Pueden intervenir circunstancias donde los recursos materiales sean escasos, problemas políticos en el lugar donde se reside, aspectos genéticos que predispongan a la desesperanza. Al abordar este concepto nos detendremos especialmente en el factor psicológico como causa de la indefensión aprendida.


** Imposibilidad y fracasos

Dicho comportamiento, suele basarse en una lista de fracasos al abordar distintas situaciones. Así, se van reforzando conductas e ideas sobre la inviabilidad de una mejora, que impiden aprender habilidades que permitan tener más control sobre uno mismo y el medio.

La desesperanza, es entendida aquí como una percepción de imposibilidad permanente y absoluta de conseguir un objetivo. La persona se ve atrapada y frustrada.


** Núcleo de las investigaciones

Con el objetivo de averiguar cuáles eran los factores que hacían a ciertos sujetos más resistentes a indefensión aprendida, Martin Seligman y colaboradores, dirigieron el foco de su investigación hacia la forma en que éstos interpretaban las situaciones negativas.

Fue así cómo se halló que las personas que creen que las causas de sus contratiempos son temporales, modificables y no extensibles a otras áreas de sus vidas, no son fácilmente vulnerables a la desesperanza.


** Hacia un cambio posible

En líneas generales, podemos decir que la superación de la indefensión aprendida implica:

* Detenerse a pensar qué tan reales son las ideas, acerca de la manera de entender la amenaza. Es muy importante cuestionar esa percepción de la realidad para poder transformarla.

* Tomar conciencia de que es una percepción, no la realidad misma.

* Comprender que las situaciones no son eternas, y que sí somos capaces de pensar creativamente distintos puntos para arribar a alternativas de solución, incluyendo una mirada diferente sobre posibles aspectos positivos de la situación, así como una reconexión con los puntos fuertes de nuestra personalidad.

* Vinculado con el punto anterior, focalizarse en los recursos internos y externos con los que se cuenta, a fin de visualizar cómo utilizarlos y conectarnos con una imagen positiva y revitalizante de nosotros mismos. Ello abarca también, el recordar comportamientos propios o ajenos en situaciones parecidas.

* Buscar la colaboración de otras personas con características o recursos que nos resulten beneficiosos.

* Evaluar cuál es el momento adecuado para poner en práctica acciones específicas.

* Dividir el plan que se trace en objetivos intermedios, de forma de poder pensar y proceder de más clara y ordenadamente.

Exceptuando contextos extremos, en la gran mayoría de las ocasiones, la situación problemática es en realidad una evaluación (a veces tendenciosamente desfavorable) de nuestra capacidad de alcanzar lo deseado, aprovechando las oportunidades reales de cambio para la desesperanza o indefensión aprendida.