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viernes, 7 de agosto de 2015

Cuento corto: la emigrante y el idioma

cuento corto la emigrante y el idioma
Imagen: tiramisustudio/FreeDigitalPhotos.net

Ya no pudo más. En ese momento su mente se nubló y las palabras de su libro dejaron de tener sentido. Lucía respira hondo y quita los ojos de su escritorio. Cansada luego de leer por largo rato, siente que no puede recordar las palabras ni relacionarlas con otras de su propio idioma ni de otro que conozca.
 
Tras poco más de 10 meses en su nuevo país de residencia, esta vez Lucía sentía que las explicaciones del texto quedaban prendidas con alfileres en su mente. Pensaba que nunca entendería el idioma local y por momentos le desesperaba la idea. Intentando trazar una suerte de plan B se pregunta, ¿y qué pasa si al final no puedo con el idioma?
 
Se levanta, deja su vista alejarse por la ventana, irse por las calles, entre los autos, entre las casas y entre las nubes rojizas. Poco a poco su espalda se relaja y su mente se va. Sus pensamientos y sus pies van de un lado a otro, hasta que paran y se pone a ordenar esos papeles que hace tanto tiempo están sobre la mesa. Decide guardar algunos en un cajón y al abrirlo nota un sobre, sabe lo que tiene. Son fotografías, de su adolescencia, de su infancia, con amigos, con la familia, de distintas etapas de su vida en su país.
 
Las observa por unos minutos con una mezcla de alegría y nostalgia. ¿Cómo me iba a imaginar que me mudaría tan lejos?, de haberlo sabido hubiera comenzado a estudiar este idioma desde antes, se dice.
 
Ello la lleva a recordar los meses y días previos a su emigración, los primeros tiempos en el nuevo país y las diferentes sensaciones que tenía. Curiosidad, alegría, miedo a lo desconocido. Muchas cosas eran una aventura, había tanto por conocer, más aún que actualmente.
 
Al principio en la calle, en el metro, le resultaba intimidante estar rodeada de carteles que prácticamente no comprendía. Al ver televisión a veces podía deducir algo según las situaciones, los tonos de voz, los gestos, las miradas. Lentamente fue entendiendo alguna frase de vez en cuando, hasta que más o menos pudo seguir el sentido general de las historias. Recordando todo ésto, dejó de centrarse en lo que le faltaba y pudo observar mejor el camino ya recorrido.
 
Bueno, si pude avanzar ésto podré avanzar un poco más y así cada vez, pensó. Le fue claro en ese instante que su temor a quedarse estancada para siempre no era realista. Así que volvió a su escritorio y sólo se concentró en la parte que estaba leyendo.

Un cuento corto sobre la frustración, el miedo, la paciencia y la perseverancia al aprender un nuevo idioma en otro país. Una historia de ficción basada en la experiencia real de más de un emigrante.